Record per als 4 colomencs assassinats a Hipercor

Es deien Xavier Valls (amb barba), Luisa Ramírez, Rafael Morales i Teresa Daza i van morir a Hipercor fa 25 anys.

El 19 de juny de 1987, divendres per la tarda, una bomba col·locada per la banda terrorista ETA a l’aparcament de l’Hipercor de la avinguda Meridiana de Barcelona matava 21 persones i en feria 45. Entre les víctimes hi havia els 4 colomencs, que recordem. 

Aquest 19 de juny es compleixen 25 anys d’aquella tragèdia que va costar la vida a l’arquitecte Xavier Valls, a Luisa Ramírez i al matrimoni format per Rafael Morales i Teresa Daza.

Amb motiu d’aquest 25è aniversari el Grup de Debats 2012 (ACOLITE, CEP, Forum-Grama, Casal del Mestre i Gramenet Imatge Solidària) amb el suport de l’Ajuntament ha organitzat una xerrada el proper 3 de juliol, a les 20.00 hores a la Biblioteca Singuerlín-Salvador Cabré, en la que participaran un fill d’en Xavier Valls; Robert Manrique, ex-president de Catalunya de les víctimes del terrorisme i víctima d’Hipercor, i Jaume P. Sayrach, com a moderador de l’acte. 

Xavier Valls: en record

Jaume P. Sayrach (Arxiu Fòrum GRAMA)

En ocasió de l’abandó de la lluita armada d’ETA recuperem l’entrevista que GRAMA va fer a Xavier Valls l’any 1979 (núm. 120), en record i homenatge a l’amic, víctima de l’atemptat terrorista a Hipercor. Xavier Valls ha estat un dels homes que més han fet per la transformació de la Santa Coloma suburbial en la ciutat moderna d’avui. Amb el Pla Popular deixà traçades les línies mestres del treball que s’ha dut a terme al llarg de la democràcia, per canviar la ciutat. Moltes persones s’havien fixat en ell com a possible alcalde. Ell va preferir continuar la feina des de l’àmbit professional i en el camp cívic. La seva mort va deixar un buit immens, tant en l’aspecte personal com en el social i polític. Tan de bo aquest record serveixi per a un més gran reconeixement de la seva figura i perquè l’Ajuntament s’animi a promoure la publicació de la seva biografia i de la seva obra, en què destaca el Pla Popular.
Xavier Valls ha sido llamado por todas las asociaciones de vecinos y centros sociales de Santa Coloma. Como arquitecto y técnico de urbanismo ha prestado su colaboración en cuantos planos y reivindicaclones ha defendido el pueblo. Incluso su nombre ha sido dado por mucha gente –también GRAMA– para encabezar cualquier lista de candidatos al Ayuntamiento. Nadie como él conoce la realidad de nuestra ciudad, sus problemas, sus posibles soluciones. Es el “padre” del Plan Popular, hoy ya instrumento de trabajo inesquivable para cualquier ayuntamiento democrático que surja de las elecciones. Pero seguramente pocos conocen al “hombre” que hay detrás del técnico. GRAMA se sentía en deuda, muchas veces había deseado entrevistarle y ahora lo traemos a nuestras páginas.

Recuerdo, Javier, que cuando pensamos fundar una revista, hace doce años, te fui a ver para pedirte consejo. Tu habías estado trabajando en FOC NOU con un grupo de jóvenes de la población –del “Centre”– induso habíais publicado un boletín. Me parecía que no podíamos empezar en los barrios sin tener en cuenta vuestro trabajo. Me dijiste gue no contara con la gente del Centre (del “pueblo”). Que si los jóvenes inmigrantes respondían, nos lanzáramos porque en ellos estaba la fuerza…

Valls está sentado en el comedor-living de su casa de Barcelona. También está su mujer, M. José, y a mi me acompañan Eugenio Madueño e Isabel Garro. Hablamos en catalán. Valls habla pausado, corno leyendo dentro de sí. Unas notas en las holandesas que tiene delante le sirven de pista para seguir el hilo de las largas reflexiones que uno adivina maduradas lentamente.

– Creo que acerté. Nosotros, como gente del pueblo, nos habíamos entusiasmado organizando muchas actividades (conferencias, cinefórum, escuela nocturna, exposi-ciones…). Funcionó durante unos años. Pero chocamos con una enorme falta de participación de la gente y con el vacío municipal. El Centre estaba aun estructurado como pueblo agrícola que había sido, mientras que había una gran periferia con graves problemas de infravivienda, de barraquismo… sin que el Centre tomara conciencia de ello. La fuerza de transformación de la ciudad ha salido de la periferia. Estas luchas, el “poble antic” las presenció con pasividad. Era muy grave el peligro de la marginación, y la posible tentacióon lerrouxista.

– Una de las razones más sólidas de mi batalla en pro de l’Assemblea de Catalunya aquí en Santa Coloma era que yo creía que no era posible avanzar mucho si no se daba esa colaboración entre la gente catalana del Centre y la gente inmigrada de la periferia de Santa Coloma. Creo que la Assemblea de Catalunya y partidos como CDC han contribuido eficazmente a que esas gentes subiesen al carro. El resultado es que ahora ya no exisie el problema de catalanes y no catalanes como problema social, aunque sí lo es, e incluso grave, bajo el aspecto político.

Catalunya, una motivacion constante

Yo no sé cual ha sido la ascendencia de Xavier Valls. Sé que vinieron a Santa Coloma cuando él era muy pequeño. Su padre era carpintero y todos conocemos el posterior desarrollo del almacén, sito frente al cine Capitol hasta hace muy poco. Pero se me figura que tienen que venir del campo. Veo en Valls algo del aspecto adusto y severo del payés curtido por el sol y por el viento. Es alto, macizo. con un rostro trabajado como una tosca imagen románica. Con una mirada serena y pasión contenida. Eugenio, que le admira profundamente, le inquiere por las “motivaciones” que a él –y al pequeño puñado de FOC NOU en la Santa Colorna dormida de hace años– le empujaron a la lucha.

– Una actitud cristiana. Nos movíamos en torno a la Parròquia Major –era la única– y nos pusimos en contacto con un cristianismo de “engagement”, una manera nueva, muy sugestiva, de presentar la religión: un cristianismo imposible de separar del compromiso. Este cristianismo retrasó en mí, por unos años, la crisis religiosa.

¿Cómo pasaste a la política concreta?

– Esto ocurre en la Universidad. No en la Escuela de Arquitectura –éramos muy pocos y las clases muy aburridas–, sino en Económicas, a cuyas clases íbamos atraídos por Sacristán y Nadal. También por Fabián Estapé y los de la escuela de Vicens Vives… Mi primera militancia fue en los partidos catalanistas. La idea de Catalunya ha sido siempre una constante en mí, lo he estimado siempre como algo muy importante.

– Y en Santa Coloma ¿cuando espiezas?

Valls pesa mucho las palabras. Cuando quiere responder con precisión de vez en cuando se encasquilla en una palabra. Anteriorrnente ha encerrado, repitiendo el círculo que ha dibujado, una y otra vez con fuerza, los números que separan los distintos párrafos en que ha anotado sus ideas. Ahora, al repasarlos, con el bolígrafo remarca el círculo y refuerza los trazos que cortan el acabado de cada número.

– Yo, propiamente una práctica política no la he hecho nunca. Mi punto de arranque es mi manera de ser… no me gusta atribuirlo a una cuestión de principios. Está, ante todo, mi infancia de niño, que me ha llevado a la sensibilidad por el problema urbano. El campo de juego de pequeño eran todas esas montañas de la Guinardera, de can Franquesa –que eran viñas–, Can Zam… Posteriormente ha habido dos aspectos que me han impedido sustraer mi profesión de la política: uno, la seguridad de las tesis marxistas es imprescindible para conocer la realidad, como instrumento de análisis y como herramienta de trabajo. Otro, que como profesional he tomado con tanto interés el encargo de un constructor como el de un vecino, lo cual me llevó al asesoramiento de los vecinos y de las asociaciones, en especial durante la publicación del Plan Metropolitano.

– Tu mujer…

– Sí, ella fue un factor decisivo de mi polilización. Militaba en los ML El casamiento con ella supuso la entrada de la política en casa.

Paso por el PSUC

– Javier, tu militaste en el PSUC y al tiempo te saliste. ¿Cómo fue?

– Mi paso por el PSUC es una anécdota dentro de un largo proceso personal. Eran los tiempos críticos de la muerte de Franco. La situación de Santa Coloma me parecía particularmente grave. Yo pensaba que era necesaria la existencia de una asamblea democrática y como que en aquellos momentos éste era el empeño del PSUC, entré para colaborar en esta tarea. Fue una propuesta de trabajo. Pienso que si en vez del PSUC me lo proponen los socialisias también hubiese aceptado; hasta tal vez si me lo hubiese propuesto CDC, que aun no existía

La crisis fue el resultado de mi discrepancia con el partido en tres puntos.

– El primero, la visión instrumental que de los técnicos y profesionales tenía el PSUC, por la pretendida hegemonía obrerista que se vivía dentro de él. Yo creía en lo que después con el eurocomunismo se ha definido como hegemonía pluralista: que si la sociedad avanza será a base de que todas las capas interesadas puedan aportar su parte, con igualdad de participación y de hegemonía.

El segundo punto conflictivo se produjo por mi insistencia, obsesiva, de que todo e1 potencial de lucha y de personas que habían estado al frente de las mismas –como el Salva, el Eloi, el Rogelio, los José-María, los Fernandos y tantos otros (que todos conocemos bien), tenía que cristalizar en instituciones estables de participación ciudadana. Convenía librarnos del “desgarro” que ha habido siempre en las reivindicaciones y acabar con lo que ha ido ocurriendo siempre, después: que habiendo tenido que hacer las reivindicaciones en la calle, ha llegado un momento que hemos sido tan pocos, que ya no hemos podido salir más. Yo creía que el PSUC era el partido que podía operar este cambio, por esto en-tré en el 41. Esta fue mi propuesta básica. Sin un sacrificio de la concepción del partido como “aparato”, era imposible esta opción. El resultado es que en Santa Coloma políticamente se ha avanzado muy poco. Poblaciones de una participación popular muy inferior, como Badalona, cuentan hoy, sin embargo, con una estructura mucho más eficaz.

Queda un tercer punto de discrepancia: yo pedía la definición de una política ciudadana clara, que no fuese repetición de las campañas lanzadas por el Comité Central, sino una campaña adaptada a la realidad de Santa Coloma.

Los partidos se han desentendido de la base

Con las elecciones municipales a las puertas el tema es de una actualidad palpitante. A la hora de pensar en las listas para concejales ¿se habrá pensado en los auténticos “héroes” de las luchas populares, en quienes aman la ciudad por encima de todo y en quienes están más capacitados o, por el contrario, cada partido sacará a sus hombres “fieles”? Para Valls la cosa es grave. Con la política de consenso, se ha dado la iniciativa a Suárez, y quienes durante todos estos años han estado jugándose el tipo tienen que sentirse, interiormente, profundamente defraudados.

– Los partidos han preferido el pacto por arriba y se han desentendido de la base. Esto es un problema tan grave como el del terrorismo. Las elecciones municipales serán la última baza para corregirlo.

– Muchos vemos en ti al alcalde idóneo de Santa Coloma. Los partidos no te presentan.

– El que hoy se presente a un puesto de estos tiene que ir con una gran voluntad de servicio, la misma que nos ha movido hasta ahora. Podrá contar con un plan concreto, el Plan Popular. Pero carecerá de todo tipo de medios. Y ya no es tiempo de ir cada momento a Madrid a dar golpecitos en la espalda del ministro para obtener una escuela. Como independiente, en una ciudad que no cuenta con ningún medio de participación, ni ningún medio económico, no hay camino. Quienes vayan al Ayuntamiento tendrán que hacerlo con disciplina de partido.

Con las Asociaciones de Vecinos

El piso en el que viven los Valls está tocando a la plaza Molina, es feo, estrecho y pequeño, y parece ser, en su decoracion, el resultado de un intento de sentirse cómodos, en un cierto desorden. Veo un número inusual de abultadas carteras en el suelo. Con ellas viajó Valls a Palamós, donde veraneaba, con todo el material del Plan Popular. El nacimiento de su primer hijo les ha exigido repensar la distribución de la casa. Colocar los viejos objetos y tantos libros y papeles fuera del alcance del niño.

– ¿Podrías hacer un rápido balance de tu participación en la “lucha” de Santa Coloma?

– El GRAMA “del mono” (del King-Kong: número especial, dedicado a los problemas de la ciudad) fue la concreción y legitimación de las luchas que había, demostró que la situación que padecíamos era ilegal. Y ayudó a definir la estructura urbana de la ciudad y la de los barrios. El Plan Comarcal ayudó a que los barrios tomaran conciencia, y nacieron las asociaciones de vecinos. Se tomó conciencia de los problemas urbanos y se aprendió una práctica de lucha. Mucha gente, a raíz de ello, salió de su casa y se interesó por tales problemas.

La Asamblea Democrática, como ya he dicho, incorporó a la gente del “pueblo” a la lucha común. El Congreso de Cultura Catalana era muy difícil traerlo aquí. Nos preocupaba el lerrouxismo. En un momento de crisis era urgente poner la cuestion catalana en un lugar central.

Con el Patrimonio Artístico se hizo una catalogación de todo lo que entre nosotros tiene cierto valor arquitectónico (como la Pallaresa, la Clínica Mental, Can Buigues…) o histórico, anecdótico, paisajístico. Lo entregamos al Ayuntamiento, allí está para el uso que se le quiera dar. El Plan Popular es la culminación de todo este proceso de participación que, como técnico y profesional en solidaridad con la gente, he podido hacer. En él ha participado muchísima gente. Sin los infatigables José Sánchez y Montse Cascante (del Casal de Cultura), no se habría hecho nunca. A mí me interesó porque era como una culminación de todo lo que habían reivindicado los vecinos. Su participacion es grande no sólo por estar en las aportaciones hechas por las asociaciones, sino por el esfuerzo que se ha hecho de interpretar la historia de cada barrio. Como profesional me gusta poder mostrar, a través de él, que el problema de Santa Coloma tiene solución técnica.

Fe en la solidaridad

Después de las elecciones municipales, con el “nuevo estilo” que necesariamente habrá de producirse, Valls ¿se replegará en la arquitectura, su gran vccación? Yo pienso que suba quien suba a la alacaldía, tendrán que interesarse por sus servicios. Precisamente le conocí como arquitecto, al encargarle las obras de la parroquia del Fondo. Valls trabaja y ha trabajado siempre en equipo. Son cuatro arquitectos. Y, contra lo que podría suponerse, sus encargos en Santa Coloma son poquísimos. Ninguno desde el año 74, exceptuados los familiares. Es en Sabadell donde trabajan principalmente y en el área del Vallès. Varias veces la revista del Colegio de Arquitectos de Barcelona se ha interesado por obras suyas. En Santa Coloma han levantado edificios muy dignos e interesantes, como la parroquia de San José Oriol, la casa Saladrigues, l’Esplai de la calle Verdi, la casa del TUB de la calle Anselm Clavé… Son edificios que se reconocen enseguida por la atención al trato del material, por el juego de los volúmenes, que subrayan con fuerza.

– Al término de estas luchas y en momentos de un cierto desencanto, ¿qué “fes” te sostienen?

– No sé… no me gusta teorizar. Diría que mis “fes” pasan por la práctica que he llevado: creo en la solidaridad. Una solidaridad desde mi condición de profesional: creo que mejorando el marco físico de la población contribuyo a mejorar la vida de la gente. En esta solidaridad hay sin duda un aspecto religioso. Yo he dejado la práctica, pero me siento profundamente religioso. Tengo también una gran fe en mi profesión. Me gusta. Y he decidido quedarme en ella.

– ¿Y la mujer?

– Ella me Ilevó a la política… Tengo ciertas discrepancias con el feminismo cuando se radicaliza. Cuando en una familia quieren trabajar fuerte fuera de casa, acaban no teniendo hogar. Tiene que ir por ahí: pero mientras las determinaciones estructurales que dan al hombre un papel fuera de casa y a la mujer otro dentro subsistan, querer romper radicalmente con ello comporta unos costos personales muy elevados.

– ¿Y el Matrimonio ?

– Cuando uno llega a él como yo, en una edad avanzada, después de haber “vivido mucho”, representa una etapa muy positiva.

– ¿Y el hijo?

– Es para mí una gran alegría, una enorme ilusión, algo insospechado.

– No podría faltar una pregunta sobre GRAMA.

– Es un instrumento extraordinariamente positivo. Es uno de estos pequeños pilares fundamentales de Santa Coloma –como la Iglesia, como los líderes de barrio…– sin los cuales Santa Coloma sería absolutamente inhabitable. Sin GRAMA no se hubiese podido hacer lo que se ha hecho.

Y digámoslo sin ambages: sin el trabajo largo y desinteresado de Xavier Valls –al lado de tantos otros–, tampoco.

Anuncis

Quant a Jordi Corachán
Periodista

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