El pleno del mundo al revés

La alcaldesa Núria Parlon durante su contundente intervención en el pleno, anoche.

No es que sea un fascista, no; ni un mal educado o que no tenga moral ni escrúpulos, qué va; es que al pobre Juan Gómez Montero se le acumulan los problemas. La inmigrante belga de sus listas le ha dado calabazas (¡en su circo no me meto!) y ahora Plataforma per Catalunya se ha quedado solo con dos concejales. Además, el chico lo pasa mal con tantas visitas al juzgado y la incomprensión de los jueces, que le han condenado por segunda vez por violento, cuando todo el mundo sabe en su vecindario (del Prat de Llobregat, se entiende) que es incapaz de matar a una mosca.

Es por eso por lo que anoche la volvió a emprender contra Tirios y Troyanos. Y encima va el pejiguero del auditor de Gramepark y le llama la atención por no cumplir con sus obligaciones como consejero de la empresa pública y le recrimina que ni siquiera firme las actas (seguro que es sociata o de los falsos verdes). Crisis interna en el partido, los jueces en contra, los auditores metiéndole el dedo en el ojo, Twitter cerrándole la cuenta por difamar (¡comunistas!) y la gente llamándole nazi por los pasillos (habráse visto), cualquiera pierde los nervios en el pleno.

Él es un buen chico, lo que pasa es que los demás somos la piel de Barrabás y no nos damos cuenta, como no se dieron cuenta los votantes. La gente tiene el cerebro seco de tanta propaganda socialista, de tantas fotos de la chiquilla esa que eligieron como alcaldesa antes de hacer la primera comunión porque no estaba pringada en el caso Pretoria ni en nada.

Periodistas canallas

El hombre es humano y cuando escucha la palabra Gramepark se enciende. Y encima están los periodistas del régimen con el lápiz del auditor emborronándolo todo: ¡Pobres diablos! Da igual que la auditoria concluya que las cuentas son “imagen fiel” de la empresa y que todo está más o menos en orden. “Ya saben ustedes como se hacen las auditorías en este país”, de pandereta, añadiría yo, desde que Franco murió en la cama. Que aquí el único serio es él y los demás calientan las sillas del consistorio por obra y gracia del Espíritu Santo. Y si no dices amén eres un facha de mierda.

Jordi Mas, que como todo el mundo sabe es un cantamañanas, hizo una exhibición de filibusterismo para justificar los 4,89 millones de pérdidas. Salió con aquello tan manido de que las empresas publicas deben prestar un buen servicio aunque pierdan dinero (que se lo pregunten a Renfe). Qué si la grúa municipal pierde 183.330 euros, que si la Oficina de la Vivienda, 310.990; en alquileres, 222.050… que si no se vende nada por culpa de crisis.

Déficit, pero no corrupción

Suerte que cada mes viene a Santa Coloma a echarnos una mano, que para eso es un fiscal más progre que Eduardo Torres-Dulce, aunque no tenga idea de leyes ni de nada, ni falta que hace para enredar a la casta política; él que ha malgastado su juventud a la sombra de Josep Anglada, otro demócrata de toda la vida. Bien, ese le dijo al pobre Mas, que no se sacó arquitectura por correo y que hoy es concejal de Urbanismo, que todo es una farsa y que Gramepark sigue siendo una merienda de negros (perdón, de negratas de mierda), como el Ayuntamiento, como Santa Coloma, entera (¡viva la Revolución (nacional-folclorista)! Mas le explicó que no había facturas escondidas, ni tasaciones falsas, ni cuentas amañadas, sino una empresa con dificultades que presta unos servicios a la ciudadanía y que el ayuntamiento no puede dejar caer por responsabilidad.

Los auditores le dan la razón: el deficit se ha reducido en un millón de euros y el patrimonio neto se ha incrementado en 4 millones, pero ya hemos dicho lo malos que son. “Usted un día irá a la cárcel”, dijo Montero a Mas, ante la perplejidad del público, una pobre gente que no se entera de nada, putos palmeros como musitó el campeón de los plenos.

Castigo al profesor Arroyo

Luego, el portavoz de PxC la emprendió con Diego Arroyo, concejal de Educació y Esports, porque tuvo la osadía de proponer al pleno que se exonerara a las empresas que se encargan de las piscinas de Can Zam y el Fondo de pagar los impuestos del IAE y el IBI. Lo acusó de venderse al capital y de favorecer a no sé que personaje relacionado con el primo de la suegra de un concejal socialista de Dios sabe dónde, a lo que Diego Arroyo, en el fragor del combate, contestó: “Me la suda quien esté detrás”. Mal, muy mal, profesor. Usted no es un advenedizo como ese señor, y a estas alturas de su vida debiera saber que cuando uno se tropieza con un niño díscolo e inadaptado, ya sea porque ha tenido una infancia difícil o porque no tiene más luces, hay que tener mano izquierda y hablarle con dulzura. Profesor Arroyo va a copiar usted cien veces “no volveré a decir me la suda en el pleno”.

Bueno, el caso de las piscinas tiene menos injundia que el de Gramepark. Sucede que la empresa concesionaria Duet ha perdido el 30% de abonados por culpa de la crisis y la subida del IVA. La ley permite esas exenciones fiscales a entidades como la Fundació Tallers o empresas en dificultades.

Aprobadas las cuentas

Se aprobó este estremo, así como las cuentas Gramepark (voto a favor de PSC, ICV-EUiA y CiU y en contra de PP, PxC y GG) y las Grameimpuls (dijeron sí, PSC, ICV-EUiA, CiU y PP; PxC votó en contra y GG se abstuvo). Combarros (ya saben, el de la sonrisa Profident, moreno playero y bufanda saharahui, en palabros de Juanito Superstar) dijo que la empresa que impulsa el empleo en la ciudad logró unas cifras que son la envidia de otros municipios: conseguir trabajo a 7 de cada 10 jóvenes del programa SUMAT.

Y luego llegaron unos de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y dijeron que el ayuntamiento no hace nada por ellos. La alcaldesa pilló un enfado de mil demonios y les dijo que estaban destinando la mayor parte de sus recursos en servicios sociales, que estaban dando la vida por ellos, que estaba harta de las manipulaciones de Gent de Gramenet y que eran unos desagradecidos. Y el concejal Raúl Moreno se ofreció voluntario para ir los jueves a las reuniones de la PAH para evitar malos entendidos.

Hasta siempre comandante

El final fue triste. Los concejales de Gent renunciaron a su escaño en favor de dos compañeros. Gabriel Andrés Manzanero mostró su desengaño con la política, fiel a su estilo poético de tintes cubanos, y Guida Martín Tordera, con un nudo en la garganta, dijo que se va, pero no lo deja; trabajará desde fuera, en la calle.

Creo que alguno sintió envidia, aunque solo fuera por perder de vista al tipo del Prat.

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Quant a Jordi Corachán
Periodista

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