Espera tensa en los bloques ocupados

raval1No habrá desalojo violento en el Raval. Al menos si las tres partes afectadas siguen actuando con la misma responsabilidad. La tranquilidad es absoluta entre la veintena de ocupantes, aunque con la tensión lógica de quienes esperan una solución por parte de los servicios sociales para marcharse; los vecinos, que han recogido firmas, guardan la pronta demolición de los dos bloques, y el ayuntamiento apuesta por una salida negociada al conflicto, sin hacer uso de la piqueta.

“Suerte hemos tenido de la ayuda que nos han prestado estos señores (de Gent de Gramenet), que nos han asesorado en todo momento”, afirma un ocupante del edificio de la avenida Generalitat 196, uno de los siete expropiados para construir una plaza y equipamientos del Front Fluvial. Los ex concejales Aitor Blanc (habla por teléfono en la foto) y Guida Martin (con una carpeta en la mano), que el lunes dieron el relevo a dos de sus compañeros, les han visitado y se han preocupado por su situación, así como otras personas de este grupo político. No obstante, Blanc ha puntualizado que lo han hecho a título individual, como ciudadanos de Santa Coloma, y en aras a facilitar una solución al problema.

raval3Sin protagonismos

También han mediado con el ayuntamiento los miembros de la PAH-Gramenet, que han hecho un seguimiento de la situación, pero discretamente y rehusando al protagonismo de otras ocasiones. “Nosotros les hemos orientado y hemos hablado con los concejales Esteve Serrano y Raül Moreno, porque la solución tiene que venir de los servicios sociales”, nos dijo hace un par días Miguel Ordoñez, uno de sus representantes, tras reunirse con los afectados. Y esta noche vuelve a analizar la situación con ellos.

La solución parece que pasa por facilitar una vivienda social a los tres matrimonios con hijos que están censados en la ciudad, un piso temporal a los demás residentes y el contacto con sus ayuntamientos a los de fuera de Santa Coloma.

“Es mi casa”

“Esta es mi casa y no se a donde ir. Busco chatarra y con lo que me saco no puedo pagar más de 200 euros al mes”, afirma uno de los ocupantes, que dice haber expuesto ya su situación a la asistenta social del ayuntamiento.

Un compañero asegura que él tampoco puede pagar más y que si lo echan sin más, no quisiera llegar a tener que robar para comer.

Vecinos cansados

Los vecinos más próximos a los edificios números 196 y 198 no parecen muy permeables a comprender la compleja problemática de cada ocupante. Para ellos, entraron ilegalmente y aseguran que están hartos de ruidos, suciedad y conflictos.

Los firmantes de una carta al ayuntamiento solo desean que las máquinas derriben los edificios, si puede ser mañana que no sea pasado, han insistido varios.

Soluciones individuales

El ayuntamiento ha advertido que si no le queda otro remedio procederá al desalojo, pero al mismo tiempo se está reuniendo con cada uno de los ocupantes para tratar de buscar una solución a medida, a través de los servicios sociales. Mientras, controla el escenario a través de la Policía Local, que todos los días facilita el parte de bajas.

Muchos han empaquetado sus cosas  (foto 2) y se han mudado. En un principio eran 50 y hoy apenas quedan una veintena.

Fotos: Andreu Fernàndez

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Quant a Jordi Corachán
Periodista

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